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Aikido en la Actualidad



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SUZAKU DOJO

 

 Aikido en la Actualidad

 

 

Hoy más que nunca, y a pesar de transitar por la llamada era cibernética, donde las comunicaciones hacen del mundo una “aldea”, donde prácticamente puede estar uno en contacto con casi cualquier poblador del planeta, como dicen los técnicos, en “tiempo real”, nos encontramos o nos sentimos con un gran vacío espiritual, que para muchos, creen que es el destino del hombre moderno, pues a pesar de toda la abundancia de tecnología y cosas materiales, las comodidades artificiales y la estandarización masiva de la vida, se aprecia como van creciendo la insatisfacción, la infelicidad y la frustración, y como se expande el malestar en todas las culturas, de oriente y occidente, del norte y del sur.

 

Una de las vías que puede tomar este hombre moderno para paliar su estrés espiritual es la del aikido. Sin embargo, a pesar de que este es uno de los budos más novedosos y adecuado a estos tiempos, en lo que concierne a sus técnicas, las dificultades que podría haber son ciertamente superables y de índole menor. Es en su base espiritual y filosófica donde se plantea el mayor desafío del interesado y novato, pues implica una manera, casi, diametralmente opuesta a la concepción que tiene la mayoría de la gente, y es a través del tiempo y de su continua y paciente práctica, que se van revelando las inigualables ventajas y bondades del budo de la armonía. Es decir, el aikido es un asunto fundamentalmente del espíritu, a la vez que es una experiencia personal real.

Al profundizar en su práctica, el aikido nos va mostrando su corazón de paz y amor, esa paz y ese amor que todo ser humano tiene en su interior, pero que muchos (y la verdad son millones) los tienen muy adentro y tapizados de toda clase de egoísmos y frustraciones, complejos y envidias, y que por más que quieren, algunos, no pueden sacarlos al exterior y proyectarlos hacia ellos mismos y a sus semejantes.

En la práctica de aikido el fin ante todo, es la armonía, aplicar el concepto aiki, donde su peculiaridad radica en los movimientos integrales de todo el cuerpo en su totalidad (tai sabaki según los japoneses), que se deben manifestar desde el principio estableciendo una distancia adecuada al oponente (ma ai le llaman los japoneses).

 

Aiki es el poder de la armonía.

De todos los seres, de todas las cosas trabajando juntas.

Entrenar inflexiblemente. Seguidores de la vida.

 

El aikido se sustenta en el desarrollo de un centro fuerte y firme, el bajo abdomen (el hara para los japoneses), unos dos centímetros abajo del ombligo, con un alto sentido de equilibrio de movimientos fluidos y rotativos de ese centro. Cuando esto se logra, se manifiesta en el corazón y la mente del practicante, volviéndose libre y abierto, y su intuición se desarrolla enormemente. En su forma corporal, el resultado es el movimiento vivo y dinámico en rotación esférica. Eso es aikido.

 

 

Hasta la próxima.

 

 

 

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