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La Dimensión Filosófica del Guerrero Parte Décimo Cuarta E-Mail

SUZAKU DOJO

 

LA DIMENSIÓN FILOSÓFICA DEL GUERRERO (14)

 

Retomando el hilo del artículo anterior, y refiriéndonos a las obligaciones éticas del guerrero, y específicamente en el aspecto religioso, añadiremos que: esta obligatoriedad puede ser observada desde dos puntos de vista, en primer lugar, se puede ver al hombre como sujeto que piensa y cree en ese Dios. Este enfoque es el clásico punto de vista analizado por Marx y Feuerbach, concluyendo que Dios no es sino una proyección del hombre mismo, quien establece una hipóstasis con sus anhelos y deseos creando un ente suprahumano. Y en este enfoque es el único resultado que puede alcanzar la ética. Sin embargo, desde el otro punto de vista, el enfoque divino, este fundamento permanece oculto e invisible. Dios es por definición trascendente al mundo y se sustrae a las cuestiones y pruebas mundanas. El único acceso al mundo divino pertenece a la mística y a la apertura de “lo santo” o santidad, que no pueden ser tratados por la teoría humana y que se fundan exclusivamente en la fe.

Ahora, a partir de estas obligaciones, el guerrero en vez de constreñirse a su práctica y acatamiento, aplica una obligatoriedad revolucionaria, que surge de la esencia de su mismo ser, obligación del guerrero para con su propio ser transformador y, por lo tanto, no es constrictiva sino voluntaria y, entonces, ella misma es la realización más plena del ser humano como guerrero, y así es como trasciende éste.

Como el hombre no es una cosa, no es un objeto natural o, al menos, no es únicamente eso, sino que, esencialmente, puede ser otra cosa: puede existir como libre sobre el fundamento de su práctica. Con esta práctica tiene el hombre la obligación, surgida de la práctica misma, de mantenerse en esto que lo hace verdaderamente humano. Es la obligación humana de seguir siendo humano el hombre.

El hombre no es un ser aislado, en cambio el guerrero se aísla, por su praxis creadora de valores, rompiendo con los esquemas humanos transformándolos. A diferencia del hombre, donde sus valores son más sociales, lo cual evita su aislamiento como ente social. De este hacer cada hombre el mundo humano surgen las dos modalidades, de su ser como social e individual y de aquí que las dos posibilidades de la obligatoriedad ética no son, en el fondo, sino dos formas de lo mismo.

El individuo humano que actúa de un modo propio puede dirigir su práctica a crear valores para sí mismo, para conseguir él mismo su libertad; pero como los valores tienen que ser reconocidos para ser, su práctica transforma no solamente su ser individual sino que contribuye a transformar el ser de los demás y les da el ejemplo para que ellos sean libres.

Cuando el guerrero dirige su praxis sobre el género humano, los valores que pretende crear lo incluyen a él dentro de la nueva esencia humana creada y es aquí donde el guerrero alcanza su más alto grado de realización, haciéndolo trascender a un nivel superior de existencia.

 

Continuará…

 

cLASE gRATIS