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La Dimensión Filosófica del Guerrero Parte Duodécima E-Mail

SUZAKU DOJO

 

LA DIMENSIÓN FILOSÓFICA DEL GUERRERO (12)

 

Nos quedamos en el anterior artículo en el último nivel de la escala de valores, donde todos los anteriores niveles encuentran su posibilidad de desarrollo, conjuntando sus fuerzas para crear una actividad coherente, dirigida a fines trascendentes, con lo que transforma a la naturaleza en sí para su comprensión.

Este es el nivel más basto, puesto que está formado por las posibilidades humanas que se explican por su misma libertad. Es el nivel de valores más complejo de realizar, pues implica enfrentarse a todo aquello alcanzado por el hombre. Es el nivel que realiza el revolucionario, el guerrero, sin el cual los demás no se hubiesen desarrollado y que, de no seguirse realizando, paralizaría la actuación de éste.

Este último nivel cierra el círculo en el devenir del guerrero en el punto de partida y concluye la relación dialéctica entre situación y libertad y nos presenta el propio aspecto guerrero del hombre, no como un ser natural o social, sino como un destino histórico trascendente.

Aquí cabe el comentario de Marx, refiriéndose a la misión de la filosofía, especialmente de la ética y sus valores: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Transformación que desea e intenta el guerrero que todos llevamos dentro.

Estos valores del quinto nivel se generan y fundan, en última instancia, en el deseo del guerrero y contienen objetividad y universalidad. Es decir, la creación de valores no satisface el deseo humano por sí mismo. El deseo animal se satisface con el objeto real que niega para nutrirse, pero el deseo humano trasciende lo dado natural para crear sobre esto el mundo de los valores.

El deseo humano se satisface cuando el valor por él mismo creado es deseado por otros, cuando es reconocido como tal valor humano por los otros hombres.

Lo que se desea en los valores no es otra cosa, sino que es deseo de que los demás deseen el valor que yo creo y que yo represento. Así, todo valor es, en última instancia, deseo de ser reconocido. Esto implica que el valor sea objetivo y universal, que pueda valer para los demás que yo deseo que lo deseen.

El hombre no puede nacer sino como universo de los hombres, pues para trascender el mundo natural es necesario que aparezca el deseo humano que, es deseo de valores, es decir, deseo de deseos y, para esto es necesario que exista una multiplicidad de seres que deseen valores, es decir, que exista un mundo de hombres.

Cuando yo deseo, quiero ser reconocido por la totalidad de los humanos, pero esto implica el nivel de la situación de estos humanos. Mis valores no pueden ser reconocidos más que en su nivel, es decir, por los hombres que estén en situación de reconocerlos. Así, los valores del guerrero son totalizantes y tienden a la universalidad.

…continuará.

 

cLASE gRATIS