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La Dimensión Filosófica del Guerrero Parte Tercera E-Mail

SUZAKU DOJO

 

 

LA DIMENSIÓN FILOSÓFICA DEL GUERRERO (3)

 

El guerrero, por su condición, no debe contentarse con su mera existencia natural o física, debe constituirse él mismo como guerrero por medio de acciones que no son comunes y naturales. Estas acciones son reguladas por un conjunto de “normas” morales impuestas por su propio código ético, mismas que le señalan la forma que debe actuar y comportarse.

Este código ético hace del guerrero ser un ente único y singular, realizándose con actos universales. Así como el hombre moral es aquel que vive en concordancia con las costumbres de su sociedad, confinándose a su circunstancia; el guerrero trasciende a su lugar y su tiempo para imponer su “norma moral”, que es universal, vigente a toda circunstancia, porque contiene universalidad.

Sin embargo, esta universalidad es interiorizada por el guerrero y la asume como una exigencia propia, imponiéndosela él mismo, regulando así su propio carácter, lo que le podríamos llamar “conciencia moral del guerrero”, que es el elemento cohesionante entre el ser y el deber hacer, elemento imprescindible en todo acto guerrero.

Así, el guerrero mantiene una disciplina filosófica acorde a su “conciencia moral” que trasciende a la antropología filosófica propia del hombre.

Esta “conciencia” va más allá de las concepciones naturalistas, metafísicas y teológicas del dominio de la realidad humana.

Es una actitud única de condicionar sus normas morales para la mejor manera de vivir de acuerdo con su propio ser. El guerrero así, sabe o intuye lo que debe hacer y lo que debe ser, lo que le proporciona la libre condición de ente singular.

Su “conciencia moral” no le va a establecer nuevas normas que le señalen cómo se debe actuar, pero sí le abre las posibilidades para la transformación de su comportamiento hacia nuevas formas de vida acordes a su praxis o acción moral.

              (continuará)

 

 

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