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La Psiquis del Guerrero 1 E-Mail

ARTÍCULO 21

 

SUZAKU DOJO

 

LA PSIQUIS DEL GUERRERO (1)

 

Hola que tal queridos amigos lectores, después de este, un poco prolongado receso, nos volvemos a contactar, y me da mucho gusto volver hacerlo.

Con el presente artículo iniciamos una nueva saga del guerrero. En esta abordaremos cuestiones de tipo psicológica y emocional que condicionan y disciplinan los procesos emocionales y/o viscerales del hombre transformado en guerrero. Espero que les interese y guste.


Tenemos que en las artes marciales los contenidos psicológicos son innumerables, ya que en teoría se trata de alcanzar la purificación del espíritu a través de condicionamientos psicocorporales. Así, las maneras de sentir de las personas y las razas en las artes combativas, alimentan constantemente los sentimientos purificadores del carácter y del espíritu, convirtiéndonos con esto en mejores seres humanos.

A través del tiempo, la práctica constante y el estudio sincero de las artes marciales, dota al practicante de un nivel elevado para proyectar a los demás las bondades y privilegios del bien común, llegando a alcanzar el equilibrio fundamental de la victoria espiritual en la vida.

Este es el verdadero espíritu del guerrero, quien al tomar plena conciencia de su ego, encuentra la paz consigo mismo a través del camino de las artes disciplinarias.

Todos los aspectos conforman la condición emocional del guerrero, incluyendo los éticos y los estéticos.

Las artes marciales formativas son posiblemente uno de los mejores caminos que puede tomar el hombre para transformarse en guerrero, aunque no es el único, si es el mejor para la toma de conciencia egocéntrica; porque el guerrero, cuando aplica su bagaje marcial, lo hace de forma trascendente, a través del movimiento y la ocupación del espacio, culminando su acción en la vacuidad total de éste.

Es así que el dolor físico y la experiencia emocional, marcan la vida del ser que trasciende al nivel de guerrero; esto lo condiciona vivir una existencia imperturbable, con un aparente carácter frío y calculador, el cual le sirve para la reflexión y análisis permanente de su propia existencia.

Esta forma de vida le da la dimensión apropiada para conceptuar su marco de referencia, y aplicar una escala de valores totalmente objetiva y racional, universal y humana. Así el guerrero se encuentra a sí mismo, controlando sus filias y sus fobias; aprendiendo de sus sensaciones negativas y positivas, para llegar al completo dominio interno de la soledad, la apatía, la angustia, la desesperación, la intolerancia, la ansiedad, el sufrimiento, etc.

Esta es una forma de ser, pensar y hacer, que es la diferencia entre los que son y los que pretenden ser, sin nunca llegar a serlo.

 

Hasta la próxima.

 

cLASE gRATIS