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La Psiquis del Guerrero 3 E-Mail
ARTÍCULO 23 SUZAKU DOJO LA PSIQUIS DEL GUERRERO (3) Tenemos que el producto acabado, en nuestros días, llamado hombre es el resultado de la transformación paulatina de una serie de animales denominados antropoides, palabra que significa “parecido al hombre”. Desde la época de Darwin, hace más de 100 años, se ha popularizado esta noción con la frase el hombre desciende del mono, frase que nos parece muy acertada cuando algunos nos miramos en el espejo. La gran diferencia entre, éstos, nuestros antepasados, es la complejidad del sistema nervioso de cada uno.

El sistema nervioso es un maravilloso aparato de información y comunicación, el cuerpo humano no podría funcionar de modo correcto si no estuviera comunicándose e informándose entre si y el exterior. Es con esta comunicación interno/externa, que aparecen en diversas formas los fenómenos psíquicos, lo que implica un trabajo superior del sistema nervioso, en un nivel psicológico. La acción psíquica interviene solo cuando los niveles inferiores son incapaces de resolver los problemas de adaptación, o sea, de la relación entre cerebro y medio ambiente. La actividad psíquica, no surge del cerebro como si éste lo fabricara de la nada; los fenómenos psíquicos se presentan sólo como consecuencia misma de la acción que los estímulos ejercen sobre el cerebro. Sin estímulos, sin realidad exterior que excite, no hay ni puede haber fenómenos psíquicos. En otras palabras, los fenómenos psíquicos son una manera de funcionar la materia altamente organizada del sistema nervioso humano, y como consecuencia de la estimulación que éste recibe del medio ambiente natural y social. Sin estimulación cerebral, no hay psiquismo. Entre estos fenómenos, la sensación es el más “sencillo” que nos informa, de manera muy general que algo pasa fuera o dentro nuestro. Lo que pasa afuera es recibido por los cinco órganos de los sentidos, que vienen a ser como centinelas especializados de nuestro sistema nervioso. Pero también podemos experimentar sensaciones de algo que sucede dentro de nosotros mismos. Y como todo lo que pasa fuera y dentro de nuestro organismo forma parte de una realidad, podemos decir que la sensación nos informa la realidad, es decir, refleja la realidad. Pobre e imprecisa, pero realidad; sin embargo, la sensación no es suficiente para informarnos de cuál es y cómo es el objeto que vemos, que escuchamos o que palpamos. Para tener esa información debemos combinar varias sensaciones. Y la combinación de diversas sensaciones frente a un objeto, nos conduce a la percepción del mismo. La percepción es entonces otro fenómeno psíquico, por el cual conocemos algunas particularidades de los objetos. En esta percepción intervienen otros factores que la influyen, como la experiencia y el interés en el asunto. En el próximo artículo seguiremos desarrollando estos interesantes temas, por lo pronto. Hasta la próxima.

 

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