close

Acceso

             
Top Panel
Miembros
Top Panel








La Dimensión Filosófica del Guerrero Parte Vigésima E-Mail

SUZAKU DOJO

 

 

LA DIMENSIÓN FILOSÓFICA DEL GUERRERO (20)

 

El tema de esta ocasión es el de la moral frente la economía y la sexualidad. Aspectos determinantes que condicionan el quehacer ético/social del individuo de hoy, y que el guerrero debe asumir de forma abierta y críticamente, en razón de su trascendencia.

De igual manera en que el hombre produce sus medios de subsistencia, es decir, que le es necesario crear una serie de productos materiales para satisfacer sus requerimientos físico/corporales, también le es necesario crear o producir las formas de relacionarse socialmente y de explicarse el mundo con estas mismas relaciones. Es en este sentido que podemos decir que la forma o modo en que el hombre produce su vida material determina la forma o modo de comportarse dentro de la sociedad, así como de explicarse sus relaciones sociales.

Así, a un determinado modo de producción social o tipo de economía, le corresponde un cierto tipo de moral que regula las formas de comportamiento de los hombres entre sí dentro de esa estructura económica que está operando. En esta forma la economía marca los alcances de la actividad del hombre y condiciona en gran medida sus maneras de comportarse. Lo económico en el plano de lo moral no aparece arbitrariamente. Así, la dupla economía/moral se transforma en el regulador vital del hombre en su entorno físico y social.

Al regular producción y actitud, las sociedades desarrollan una determinada forma de producir según su moral y medios, creándose sistemas económicos como el socialista, el capitalista o el mixto.

Por ejemplo, para que el sistema capitalista funcione es necesario crear en cada uno de sus miembros un carácter competitivo y egoísta que permita mantener la organización en la cual todos trabajan para sí mismos y en contra de todos, con un tipo de moral que permite que los miembros que viven dentro de esa sociedad vivan con “buena conciencia” dentro de este marco de relaciones donde prevalece lo individual en detrimento de lo social. Aquí se requiere la creación de un carácter en el individuo, que fomente y ayude a la producción a gran escala. La moral en este sistema tiende a formar una clase de hombres que exige cada vez menos la satisfacción de sus necesidades y valore por sobre todas las cosas, el sacrificio de todas sus energías puestas al servicio de la producción y además encuentre como su mejor manera de satisfacerse, la obtención de riquezas. De este modo se crea tanto una moral productivista, como el mito de que el éxito personal se valora por la cantidad de riqueza que se posee.

En lo que respecta a la influencia de la moral sobre la sexualidad del hombre, se sabe que la moral que históricamente ha prevalecido en la cultura occidental, niega y reprime la sexualidad de los individuos, a partir de una serie de principios que limitan ésta a su función reproductora dentro del matrimonio.

Sin embargo, la actividad sexual condiciona en gran medida el desarrollo total del individuo, influyendo en su comportamiento y en el resto de sus actividades, por lo que al reprimirla o negarla impide la realización plena del hombre mismo.

Así, la represión sexual contribuye de manera decisiva a fortalecer el funcionamiento autoritario que es necesario para el mantenimiento de un determinado sistema social, en la medida en que favorece la creación de un hombre que se conforma al orden social establecido y que no critica la función y estructura de éste, aceptándolo, y con esto generando la violencia aparejada a la insatisfacción y frustración.

Así, el guerrero, como desafiante que es de su propia existencia, debe atender los aspectos del sexo y la violencia con toda atención como asuntos prioritarios en su vida, afrontando con sinceridad y sin más límite que su “conciencia moral”, con todas sus consecuencias, explorando a través de sus sentires y vivencias para colmar su medida y necesidad.

Con esta última disertación del tema, damos por concluida la saga de la Dimensión filosófica del guerrero, concluyendo que el camino del guerrero se fundamenta en la voluntad del individuo de ser protagonista de su vida, más allá de los límites que el hombre común reconoce como insalvables y que él mismo se ha impuesto.

En futuros artículos abordaremos los aspectos psicológicos y emocionales del guerrero, en donde disertaremos la forma en que debe asumir sus responsabilidades psicosociales el hombre de hoy, el guerrero del siglo XXI. Hasta la próxima.

 

cLASE gRATIS