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Aikido y la No violencia E-Mail

SUZAKU DOJO

LOS SENDEROS DEL AIKIDO

 

 

El Aikido y la NO violencia

 

"Si tu corazón es suficientemente grande como para envolver a tus adversarios, tú podrás ver a través de ellos y evadir sus ataques. Una vez que los envuelvas, tu podrás ser capaz de guiarlos a través de la vía indicada a ti por el cielo y la tierra."
O Sensei

En esta ocasión disertaremos sobre el enfoque que tiene el aikido frente a la violencia.
La No violencia es parte fundamental del Aikido. Pero cómo puede esto convivir con una técnica efectiva de defensa personal?

Tenemos que la violencia no es ajena al ser humano, puesto que va implícita en toda su actividad, y en las artes marciales menos, se dice que la violencia pertenece a la misma naturaleza ecológica del guerrero. Encontramos que hay violencia racional (natural) y violencia irracional (social o artificial).

En todos sus aspectos podemos atribuir la violencia a un fenómeno primario necesario e integrado en el mecanismo universal de la dinámica de los contrarios. Sin embargo, en este orden primario se desarrolla el libre hacer del humano, donde entran ya valores sociales morales, psicológicos y éticos.

Lo violento es un acto generador, condición necesaria para sobrevivir en situaciones extremas (conservación de un estatus). Condiciones que se podrían comparar, guardando las proporciones adecuadas, a una batalla campal sin dar ni pedir cuartel.

Actualmente se habla más de la violencia, producto del hacinamiento en que se está viviendo en las grandes ciudades, ya somos muchos y estamos, literalmente, unos encima de otros, esto decanta en el estrés urbano que todos padecemos, y que nos tiene al borde de la violencia, en este caso, irracional. Para esto, las artes combativas son una magnífica forma de canalizar civilizadamente una realidad del todo incuestionable. Y el ámbito del aikido es la arena ideal para dirimir esa violencia.

El aikidoca, como ser humano no sale de este esquema de violencia (natural), más su enfoque ai se presenta en la antípoda de la violencia misma, puesto que este concepto es esencialmente pacifista, nunca toma la iniciativa del ataque sino que se desarrolla desde posiciones y tácticas defensivas, apenas utiliza golpes (atemis) con los puños, y menos aún con las piernas, no desarrolla el combate en el suelo y tampoco profundiza en el terreno de las estrangulaciones y luxaciones, estas en realidad se aplican para facilitar las proyecciones y el control del adversario. Su filosofía de profundo respeto por la armonía entre el hombre y su entorno, lo convierten en la disciplina de la suavidad/firmeza que tiende a inhibir la violencia. El aikido es una práxis formativa que apunta a producir un cambio en la estructura moral de la personalidad del practicante, haciéndole ver y comprender las características intrínsecas de la violencia, así como su manejo y aprovechamiento.

Por ejemplo, si alguien, por alguna razón, viene y se me enfrenta de forma violenta o me ataca, el ai consiste en que su línea de intención, junto con la mía, se igualen en una línea nueva, de manera de producir una nueva dirección que yo decida hacia donde dirigirla que incluye a las dos. Así, las fuerzas se potencian, no se anulan. Cuando esto resulta, se produce una sinergia, se armonizan. La violencia del otro se atomiza, redirige o en el caso se revierte hacia él.

Se puede decir que se produce una empatía en términos armónicos del ai, porque el aikidoca se ubica en el sentir del agresor y aprende a interpretar lo que él quiere y no rechazarlo, y al unir su agresión (intención) a la suya, se armoniza la fluidez de un solo movimiento, redirigido y controlado por el aikidoca. Porque la intención es el flujo de la vida. La energía ki, proviene de la intención consiente de los individuos. Es una energía nerviosa.

El pensamiento y práctica de resolver el conflicto por medio de unificar ki (inhibiendo la intención del oponente), y no oponiéndolo, es lo que caracteriza fundamentalmente esta disciplina y la distingue de las demás. En lugar de querer aplastar al rival con una fuerza y técnica superiores, trata de unificar la propia intención (ki) con la del otro, estableciendo un vínculo directo entre el propio centro vital (hara), y el del otro y así reducir la inicial dualidad a una unidad, estableciendo el nudo o unión de ki. (kimusubi)

Es de esta forma que las técnicas de Aikido resultan tan efectivas al no utilizar la fuerza o energía propia, unificando la energía del adversario contigo y redirigiéndola a tu propósito salvaguardando tu persona sin responder con más violencia.

 

 

 

 

 

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