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Aikido



Bases del Aikido


SUZAKU DOJO

 

LOS SENDEROS DEL AIKIDO

ESCRITO N. 5

 

El aikido se convirtió, a partir de mediados del siglo pasado (XX), en la más novedosa y trascendental técnica dentro del budo. Sin dejar a un lado el aspecto ceremonial y protocolario, enfocó el conflicto de una manera sorprendente, al tratar de evitarle daño al adversario, aspecto que le da la singularidad de un arte marcial fincado en la armonía de los oponentes.

Con un origen en la herencia de la tradición marcial y espiritual del antiguo Japón, registrado por primera vez en la obra literaria del siglo VIII, el “Kojiki” y el “Nihongi” (crónicas antiguas), el aikido se nutre de la kito ryu; la goto-ha yagyu ryu y de la daito ryu. En el aspecto filosófico fue influenciado por la religión shintoista Omotokyo. Es por esta razón que muchos de sus practicantes consideran que su técnica, más que un arte marcial, es una forma de cultivar el “espíritu protector de todas las cosas”. El aikido enfatiza el respeto por el rival aplicando técnicas de disuasión y evasión, a través de un sistema sofisticado de defensa que, técnicamente se basa en el apoyo del cuerpo sobre la cintura, esto permite utilizar la energía de ataque del oponente para derribarlo. Sin embargo, lo que más caracteriza a este arte es su filosofía de profundo respeto por la armonía entre el hombre y su entorno.

El pensamiento y la intención de resolver el conflicto por medio de unificar las energías, y no confrontarlas, es lo que caracteriza fundamentalmente esta disciplina y la particulariza de las demás. En lugar de querer aplastar al rival con una fuerza y técnica superiores, trata de unificar la propia energía con la del otro, estableciendo un vínculo directo entre los dos centros vitales y así reducir la inicial dualidad vectorial, a una resultante unidad.

Por eso es que el instructor de aikido siempre pregona: “Frente a un ataque, existen dos actitudes básicas: huir o chocar. Ninguna es aikido . En lugar de huir, vamos al encuentro; en lugar de chocar nos integramos”.

Para esto el aikido ca hace uso de dos técnicas corporales clásicas del budoka: el “irimi” y el “taisabaki”. Ambas técnicas están relacionadas con una distancia correcta (ma-ai).

El “irimi” es un movimiento hacia el oponente sin chocar con él; se evita dicha colisión realizando un ligero desplazamiento hacia el exterior del ataque, y una vez sobrepasado se vuelve a recuperar la línea inicial.

Cuando se está frontalmente ante el adversario, en una posición de alerta y preparado para contestar con agilidad cualquier ataque del oponente, en el instante que éste se desplaza con un solo paso hacia delante evitaremos la agresión entrando en la apertura que está fuera de su vista o “punto muerto”, realizando de igual manera un único paso.

Es una de las antiguas estrategias utilizadas en el kenjutsu y en el jujutsu tradicional.

Irimi es un movimiento de anticipación cuyo fin es provocar la ineficacia del ataque del adversario que se efectúa avanzando hacia el adversario antes que éste haya tenido tiempo de acabar su ataque; concretamente después del inicio del movimiento agresor hasta la mitad de la trayectoria del mismo, en este instante el adversario está al descubierto y desequilibrado.

Un irimi, apoyado con un atemi (finta de golpe) correctamente efectuado es esencial para provocar ineficacia del ataque agresor.

El “taisabaki” es un movimiento corporal estratégico de defensa/ataque. Cuando es una esquiva se encadena con otra acción ofensiva en forma inmediata. Si es una acción aislada puede provocar que el adversario vuelva a tomar la iniciativa y se pierda la ventaja.

El taisabaki tiene el objetivo de ganarle la iniciativa al adversario para que se pueda contraatacar de una mejor forma. Provoca en el oponente la pérdida de la eficacia del ataque, tras este movimiento con nuestro cuerpo, el adversario se encontrará, en una posición momentáneamente de desequilibrio y de gran debilidad, sobretodo si el taisabaki se consigue realizar de tal forma que logre alcanzarse la posición ubicada en el ángulo muerto del adversario.

Es necesario actuar de una forma explosiva, con el fin de aprovechar la interrupción de la acción del adversario antes que pueda modificar algún elemento de su acción o postura; en dicho momento el oponente está en claro desequilibrio.

Estas son solo dos de las técnicas que se emplean en el aikido para someter y controlar al oponente y convencerlo de la fatuidad de sus agresiones.

La dinámica del aikido ca expresa implícitamente un mensaje de amor y tolerancia a la naturaleza de las cosas, tal y como son, y expresa ese sentir sin entrar en la lucha de pensamientos y temores, al desalentar la agresión hacia uno mismo, que es la obligación de impresionar, como la agresión hacia los demás que es el deseo de engañar.

 

 

 

Todas las cosas varían

de acuerdo con la manera

en que las contemplamos

 

 

cLASE gRATIS