| Escrito Décimo |
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| Escrito por Juan Pablo Sentíes Santos | |
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SUZAKU DOJO LOS SENDEROS DEL AIKIDO
ESCRITO N. 10
Muchos de los interesados en practicar algún arte combativo, en su mayoría japonés, formulan una serie de preguntas para así saber más acerca de estas técnicas y poder tomar una decisión en razón de sus expectativas y pretensiones, y una de las más recurrentes es ¿Cuál es la diferencia entre el judo, el karatedo y el aikido? Donde uno de los intereses de agrupar estas tres técnicas está en razón de que éstas sirven para la lucha sin armas. Una respuesta directa, sencilla y general es: en el judo, la mayoría de las técnicas son de proyecciones; en el karatedo son los golpes con las manos y pies, y en el aikido son las llaves y evasiones. La siguiente pregunta, casi obligada, es ¿Cuál es mejor? Esta pregunta implica otra, antes de contestarla: ¿Mejor para qué propósito? ¿Para la defensa personal? ¿O para el ejercicio, el deporte o la diversión? Si lo que se pregunta es para la defensa personal, la respuesta es que consideramos que una combinación de estilos y técnicas de todas o la mayoría de las especialidades de pelea, eligiendo la más sencillas y efectivas, y que puedan ser aprendidas por cualquiera en un tiempo relativamente corto, será la mejor. Si la pregunta es ¿Cuál es mejor para el ejercicio y la recreación? La respuesta sería: la que cada uno de los interesados encuentre más agradable, interesante y accesible, lo cual nosotros elegimos el aikido por sus características inherentes. Para los instructores y practicantes de Suzaku Dojo, el aikido es la más bella, ritualizada y elegante de las artes tradicionales de lucha sin armas (aunque en ciertas ocasiones se practica con el bokken, el jo y el tanto). En general, los movimientos del aikido son más suaves que los del judo y del karate. Sus sistemas se basan principalmente en: flexión, torcimiento, presión, proyección y algunas veces de sofocamiento. Y Sus técnicas son en cierta forma complejas e intrincadas, así al dominarlas se tiene mayor satisfacción, porque se toma mucho más tiempo aprenderlas. En su práctica, a diferencia de judo y karatedo, se trabaja con ayuda del compañero, en vez de competir con este. Además, no tiene uno que abordar el aikido con un espíritu de devoción solemne ni efectuar todo el protocolo con que los japoneses lo practican. La diversión que proporciona el aikido se basa en que hay que invertir esfuerzo y tiempo; mientras mayor sea el empeño de su práctica, más diversión aportará el arte de Morihei Ueshiba. Y como pasa con todas las artes disciplinarias, muchas veces el interesado se acerca, equivocadamente, a ellas con ideas preconcebidas y muchos prejuicios, buscando esquemas hollywoodenses y metas instantáneas y concretas, como si fueran fórmulas mágicas; y las técnicas marciales hay que asimilarlas desde el principio, con la mente abierta, dejando que el cuerpo y el interior trabajen juntos, para así captar su esencia y magnitud, como en nuestro caso con el aikido. |
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