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Principios del Aikido I E-Mail

Principios del Aikido

Parte 1

 

 

En todo buen practicante, es de su conocimiento que fue a través del aikido que su creador Morihei Ueshiba, alcanzó cierta paz interior. Su vida estuvo llena de conflictos y contradicciones, desde su enclenque infancia, pasando por su rebelde adolescencia, su impetuosa adultez hasta su “iluminada” ancianidad; Ueshiba logró la genialidad de conceptualizar el conflicto, el encuentro de dos energías que se oponen, en un concepto verdaderamente sugerente y atractivo: la conjugación mutua y armónica de sus opuestas intenciones.

El concepto físico es el de dos vectores (fuerzas con dirección y sentido) que intencionadamente quisiera, cada una de ellas, dominar o anular a su opositora.

Las leyes de la física clásica nos resuelven el encuentro (conflicto) con una solución determinista, dando una resultante condicionada, en mayor grado por el vector dominante o más fuerte, y en menor grado por el otro vector, aunque débilmente, afecta esa resultante.

Es decir, el conflicto o choque entre estas energías opositoras (vectores) los transforma en otra energía con distinta fuerza, dirección y sentido y a la vez anulando a ambas fuerzas.

La resultante de Ueshiba no visualiza ningún choque o cruce vectorial, su enfoque no es de ninguna manera cartesiano ni determinista; es conjuntivo y relativista. Concepto emanado de su incansable búsqueda de sí mismo, para lograr así su tranquilidad espiritual.

La sabiduría del japonés radicó en lograr una síntesis simbiótica, definiendo y resolviendo para sí mismo una crisis de valores entre su espíritu emotivo y los conceptos reflexivos de Wanisaburo Deguchi líder del Omotokyo. La saturación de la violencia y la importancia personal, tras una vida de conflictos fútiles, llega a una catarsis espiritual donde vislumbra la intangible unidad entre todas las cosas y las leyes que la gobiernan.

El gran aporte de Morihei Ueshiba radica en un cambio de pensamiento para enfrentar un conflicto, ya sea físico o mental, que transforma los choques en encuentros de sentidos y direcciones acordes. Antepuso el criterio de “unidad sinérgica” al de “impacto enérgico”.

La influencia de la secta Omoto, donde se manejan conceptos esotéricos ligados al animismo y al Shintoismo japonés, fue el ingrediente catalizador para que el antiguo aikijutsu derivara en el moderno aikido . Porque el principio unificador ya estaba influyendo desde épocas pasadas, en textos taoistas de Lao Tse y Chuan Tzu, donde se manejaban los principios de la naturaleza, como el agua símbolo de la fluidez y adaptación infinita, así como del constante cambio, lo que condicionó de manera determinante al aikido . Ueshiba predicaba, la natura como verdad primera y última.

En la práctica el aikido es la adaptación de los principios unificadores frente a las fuerzas dispersantes: “Si te empujan, absorbe su fuerza y hazlo girar alrededor de ti”, y “si tiran de ti, avanza de frente”. El principio unificador de Ueshiba es una continua adaptación a sus formas que aprovechaba toda su fuerza para conducir hacia un centro que no era sólo geométrico sino energético.

En la verdadera concepción de Ueshiba, no hay oponentes. En el aikido se busca ser uno con todas las cosas, volver al corazón de la creación; armonizar el ser y deber ser.

El aikido nació en el interior de un espíritu fogoso y atormentado, que en un principio era incompatible con el Omotokyo, sin embargo, en el tratamiento que tuvo en el interior de su ser, su concepción se cristalizó en la mente de uno de los hombres más conciente del principio unificador, de la unicidad de todas las cosas que existen, comprendiendo a cabalidad de que “Todo es Uno”.

Como solía decir a sus seguidores: “No piensen que lo divino está por encima de nosotros. Está aquí, dentro de cada uno de nosotros y a nuestro alrededor. El fin del aikido es recordarnos que estamos en un estado de gracia”.

 

 

Ir hacia un lado o hacia el otro es fácil.

Ganar o ser derrotado es fácil.

Pero, no ganar ni ser derrotado no es fácil.

Proverbio zen

 

 

Continuará…

 

cLASE gRATIS